Me siento rígida. Como un ladrillo. Como esa persona que es como es y no quiere cambiar.

A veces he llegado a creer haber encontrado la fórmula de la felicidad. El tener claro lo que quiero, cómo lo quiero y cómo quiero mostrarme al mundo, cómo soy en el fondo, y demás cosas que, en realidad, están para ser desdibujadas.

Hoy no creo haber encontrado la fórmula de la felicidad, simplemente sé cómo no voy a ser infeliz. Pero ¿feliz?

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Eso de la terapia psicológica está bien. De hecho, todos deberíamos ir en algún momento. En mi caso mi problema es la terapia.... demasiada terapia. Con y sin especialista. Demasiada introspección, demasiada reflexión y definición de esos egoconceptos....

Y ahora me encuentro en un punto en el que, si bien ya no lo paso mal, siento que soy cuadriculada. ¡Me quiero morir! !Yo cuadriculada! ¡Yo, que siempre he intentado dejarme ser y descubrirme!

Soy A, B y C. No me lleves por D que, rígidamente y a veces de malas maneras, voy a superponer A, B y C sobre ese D que intentas imponerme o simplemente hacerme probar.

Está bien lo de ser rígida porque así estás más definida hacia el resto, y queda claro si les gustas o no. Pero nunca llegan a profundizar en tí. Eres como un personaje arquetipado del que se sabe su lugar y posición exacta, del cual se puede llegar a redactar de manera precisa la definición de la superficie que irradia mi personalidad.

La definición de la superficie emisora de personalidad, no confundir con personalidad. Hablo de mi comportamiento.

Supongo que estando todo claro, lo que quiero dar y lo que no, en un posible futuro problemático, yo podré tener la conciencia tranquila y todos los cabos atados de lo que pueda haber acontecido. Sin que haya puntas abiertas o malas hierbas que hayan crecido por el camino que me hagan dudar de mí misma. Saber lo que hago y lo que doy, lo que quiero mostrar y lo que no.

Quiero controlarlo todo para evitar la infelicidad, pero así no soy feliz. Asi me doy cuenta de que me estoy convirtiendo en un personaje antiguo y apolillado. Rígido. Que no despierta el más mínimo interés. Aunque me hablen, aunque conozca a mucha gente, en el fondo siento que no me conocen en absoluto. Y, lo que es aún peor, que me da exactamente igual (Sin querer que me dé igual... Es un concepto un tanto absurdo, pero en mis sentimientos tiene sentido)

En mi cabeza no hago más que repetirme que cuanto menos me conozcan menos problemas tendré y menos ocasiones de ser infeliz. De pasarlo mal. De volver a desestabilizar una personalidad que ya me ha dado muchos disgustos por no estar bien definida cuando debía de estarlo.

Control y rigidez. Y ser consciente de que ni tengo que ser 100% adulta ni quiero comportarme como tal. Pero me sale. Siento que es la manera en que deben de funcionar las cosas para poder llegar a tener éxito en mi vida....

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...pero qué coño es el éxito... no es más que algo de lo que todos hablan, y cuyos máximos paradigmas son personas grises, sin vida propia y manejados por una sociedad que necesita posicionar a todas las personas en un lugar del que no puedan salir. Y ojo con salirse... entonces te has descarriado, dispersado y ya eres un puto fracaso.

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Haber intentado hablar de mis sentimientos sin obtener respuesas satisfactorias me ha condicionado a esto. No sé si la culpa es mía por no haber sabido encontrar el momento, lugar y persona adecuada para contar mis cosas. Quizá la culpa es de quienes le restan importancia a lo que ebulle dentro de los corazones. No, no me voy a engañar, soy la única responsable de la manera en que me comporto.

Pero, amigo, la frustración... venga de donde venga... es una losa difícil de levantar. Es una losa que tapa lo que haya y, entonces, vuelta a empezar. Más alto, más viejo, y más gastado. Y nunca olvidando lo que esa losa está tapando.

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No sé qué hacer, si desmontar esa imagen y volver a lanzarme a la piscina... o quedarme como estoy y saber que nunca más volveré a llorar. Si hago lo primero, volveré en algún momento al punto en el que estoy.

Y este punto, ciertamente es más propio de quien tiene 40 años que de quien tiene 20...

¿quitamos la losa?